¿Por qué es negativo gravar con un impuesto a los turistas extranjeros?

Publicado en por Sudamerican Reps

Proyecto de ley del oficialismo busca aplicar cobros a visitantes cuyos países exigen visa a ciudadanos peruanos

En estos días, los medios han tocado dos noticias que nos parece relevante contrastar. Por un lado se informa de un proyecto de ley presentado por el partido de gobierno que propone gravar con un impuesto a los turistas de países que exigen visa a ciudadanos peruanos, a modo de reciprocidad (proyecto de ley N°648 presentado por el congresista Javier Diez Canseco). Por otro lado, la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) informa que este año el Perú obtendría ingresos de US$3.300 millones de los 2,7 millones de turistas que nos visitan. Comentaremos por qué, desde el punto de vista económico, la medida propuesta por el proyecto de ley sería negativa para el Perú.

 

LA REVANCHA NO ES EL CAMINO
Entendemos la lógica de reciprocidad –por no decir de revancha– de la propuesta del impuesto a los turistas, pero señalamos que es un medio errado para conseguir el fin que persigue. Al igual que en el caso de la libre movilidad de bienes, la libre movilidad de personas es el fin último de las reformas que buscan integrar el mundo económicamente. El Perú se beneficia tremendamente de este flujo y lo hará más conforme más libre sea.

En el ámbito internacional, los avances en este tema son a veces muy limitados y los retrocesos –como el muro entre México y Estados Unidos, por ejemplo–, grotescos. Sin embargo, estas dificultades no hacen que obstaculizar el movimiento de personas sea una buena política. El profesor Jagdish Bhagwati, quizás el teórico más preclaro sobre la globalización y sus efectos reales –no los inventados por líderes antiglobalizadores especialistas en tergiversar la evidencia– es una de las voces más claras y consistentes que reclama la importancia de seguir avanzando en este campo. Numerosos estudios han demostrado el efecto negativo que representa para la economía de EE.UU., por ejemplo, su restrictiva política migratoria.

 

LOS TURISTAS YA PAGAN CARA LA VISITA
Gravar a los turistas, que ya pagan tasas de US$46 por entrar al país, según Canatur, no corrige ninguna falla de mercado, por lo que no se justifica económicamente. Según el “Informe de competitividad de viajes y turismo” del Foro Económico Mundial (FEM), los impuestos y cargas que gravan al turista en el Perú están entre los más altos del mundo y nos colocan en el puesto 110 (entre 139 países) en términos de competitividad en este concepto.

 

LA IDEA ES BENEFICIARNOS DEL TURISMO
El objetivo del Perú es beneficiarse del flujo de turistas, no jugar a la revancha por los errores de política migratoria de algunos países. Si existen países que dificultan el acceso de peruanos, pareciera más sensato pedirle que lidien con el tema a los ministros de Relaciones Exteriores, y de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). El hecho es que para algunos países, con o sin razón, el tema de visas está ligado a la inmigración ilegal; mientras que para nosotros es un tema de turismo, que es una de nuestras ventajas competitivas y una fuente importante de empleo y de divisas. Según el informe citado del FEM, la estabilidad y facilidad de nuestra política de visas nos hace sumamente competitivos internacionalmente, alcanzando el puesto 12 entre 139 países. Esta ventaja sería seriamente dañada si se adoptase la política propuesta en el Congreso. Los errores en política de otros países no tenemos por qué remedarlos con afán reivindicatorio, especialmente si nos acabarían costando caro.

Por último, el proyecto comete además otro error: dirige los S/.270 millones que se dice recaudarían del impuesto en cuestión a los Ministerios de Cultura y Mincetur. Hasta un alumno de pregrado de economía sabe que los impuestos dirigidos son una mala política pública, ya que en la práctica se autorizan gastos que tienen una rentabilidad social baja o negativa y que no pasan por el proceso democrático del presupuesto de la República.

Esperemos que en el Congreso el sentido común y las oportunidades de progreso se impongan a los arranques revanchistas que ignoran las diferentes realidades de diferentes países y pierden de vista lo que nos conviene.

Fuente: El Comercio

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